top of page
Buscar

Narrando el yo

Actualizado: 6 may 2025

¿Quiénes o qué somos? Esta pregunta podría contestarse desde varias perspectivas, pues poseemos una composición bastante compleja. Una de ellas, la cuantitativa basada en el cuerpo físico de cada persona, nos dice que la composición de nuestro cuerpo es pentacompartimental. Dos de estos cinco componentes son i) el componente atómico, constituido por oxígeno (60%), carbono (20%), hidrógeno (15%), calcio y nitrógeno (1% cada uno); ii) el componente molecular, formado por agua (60%), lípidos (15%), proteínas (18%), minerales (6%) y glucógeno (1%).


Otra perspectiva nos podrá hablar de la organización corporal indicándonos que las células se agrupan en tejidos, los tejidos se congregan en órganos y los órganos crean sistemas de órganos. Nadie negará que esta es una parte de lo que somos, pero la composición de cada persona no acaba ahí.


Nosotros somos, en gran medida, nuestras historias personales. Esas pequeñas narrativas que vamos contándonos día a día también configuran nuestro ser. Elinor Ochs y Lisa Capps observan que la narrativa y el yo son inseparables, ya que la narrativa nace de la experiencia y, al mismo tiempo, le da forma. En este sentido, la experiencia funciona como una fibra natural de la que vamos hilando una serie diversa de hilos palabra con los que, en última instancia, tejemos nuestro yo.


Atendiendo esto, la narrativa de nuestra vida cobra una importancia crucial. Todo incide en nuestro yo, tanto las experiencias desde donde vamos hilando como la manera en que tejemos estos preciados hilos.


Parece entonces que agrupamos las experiencias en tejidos, los tejidos se congregan en formas y las formas crean elementos individuados con identidad. Para nuestras autoras, el yo es entendido ampliamente como una conciencia reflexiva en desarrollo de ser-en-el-mundo. En esto se encuentra incluido el sentido de nuestro pasado y nuestro futuro.


Así, el tejido de nuestro yo siempre es una forma en desarrollo, lo cual implica que no es posible obtener una forma última y definitiva. Esto, lejos de ser una desventaja, conforma un aspecto positivo porque nos permite flexibilidad, por ejemplo, nos permite tener formas para nuestro actuar en profesión, en familia, en amistad, en pareja y en nosotras y nosotros mismos. Pues las narrativas personales dan forma a cómo participamos y a cómo nos sentimos respecto a los eventos del mundo que experimentamos.


El hecho de que el tejido esté en desarrollo también nos permite regresar a puntos específicos del tejido, reflexionar sobre ellos y reforzarlos o, si es necesario, modificarlos; tal y como las tejedoras pueden regresar sobre sus pasos en sus creaciones.


De esta forma, la elección de palabras que utilizamos se vuelve central en la construcción de nuestro tejido identitario. Aquí, creo yo, las preguntas relevantes son: ¿de qué manera queremos tejernos? ¿Con qué elementos deseamos formar ese tejido propio?



Telar chiapaneco
Telar chiapaneco

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Energía del comienzo

La práctica de yoga ha conceptualizado el/la Kundalini como una ´energía´ a la que se le atribuye la cualidad de la creatividad. Según la...

 
 
 

Comentarios


bottom of page